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Viernes 9 de Noviembre de 2018

ECONOMÍA

Impacto del bono de fin de año: ¿puede meterle presión al dólar? Cronista

- Los analistas creen que la mayor parte de los trabajadores aprovechará para cancelar deudas. También advierten sobre el efecto en la inflación. Y no descartan otros factores que puedan impulsar la demanda de divisas.

Por ANDREA RIVAS
El Gobierno ya definió el texto del Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para hacer obligatorio un bono de 5000 pesos para todos los asalariados del sector privado, dar un alivio a los trabajadores frente a los efectos de la fuerte inflación y así desactivar la amenaza de paro general e la CGT, en la misma semana de la cumbre del G20 en Buenos Aires.

La pregunta que se hacen muchos es si esta inyección de capital al sistema podría generar una presión adicional sobre el dólar, que coquetea con el piso de la zona de no intervención, que se coloca hoy en los $ 35,30.
El bono será inyectado en dos tramos de $ 2500, que llegarán con los salarios de noviembre y enero. En caso de decidir volcarse al dólar, son poco menos de u$s 70 en cada mes.
El Cronista consultó a economistas y hombres de mercado sobre la posibilidad de que la genere algún tipo de impacto en el sector cambiario, luego de un octubre en el que la divisa terminó con un retroceso del 13% tras el desembarco de Guido Sandleris en el Banco Central (BCRA) y la aplicación de un programa que incluyó congelamiento de la Base Monetaria y la implementación de una zona de no intervención cambiaria que fija un techo y un piso para la cotización del billete.

Primero hay que ver quiénes pagan el bono
El economista de CESUR Amilcar Collante planteó que lo primero que hay que ver es “qué porcentaje de empresas podrán llevarlo a cabo”. “En parte este bono es para compensar poder adquisitivo que vinieron perdiendo los trabajadores. Ahora yendo al tema dólar creo que diciembre va a ser un test para la política monetaria ya que BCRA está autorizado por estacionalidad a incrementar la base monetaria (en aproximadamente $ 82.500 millones). Además tenés aguinaldos, esto es mucho dinero en muchas manos y tenés una tasa de interés viene cayendo, por lo que podría buscar un nuevo equilibrio tasa-dólar el próximo mes”, analizó. Planteó que sin embargo “hay muchos inversores que han colocado plazo fijo en octubre a 30 y 60 días", que "tuvieron un incremento de casi $ 120.000 millones". "Al vencimiento será interesante monitorear cuantos renuevan, cuántos van a dólares y cuanto a consumo”, agregó.

La plata iría a cancelar deudas
El analista financiero Christian Buteler fue más directo al analizar la situación: “El bono se va a cancelar deuda, tarjetas, giros en descubierto o la cuota del crédito”, por lo que descartó que genere presión sobre el mercado cambiario. En tanto, criticó que a las empresas se las pone en una situación incómoda, ya que “están pagando sueldo en cuotas, ahora se le suma bono y en 30 días aguinaldo”, e ironizó: “Por suerte se pueden financiar al 90%”.
Francisco Mendonca, de Grupo Hecke, coincidió en que no cree "que un bono de $ 5000 presione el mercado y menos en dos cuotas, cuando hoy no hay un peso en la calle y con las cosas que tiene la gente para pagar producto del salto de la inflación se va de las manos en 5 segundos”.
“Un bono de este tipo se va entero a pagar tarjeta de crédito, deudas o vacaciones. No creo que vaya a presionar al dólar. Si sube el dólar va a ser porque está tocando el piso y rebota, no por el bono de $ 5000”, destacó.

Presión, sí, pero sobre los precios
En diálogo con El Cronista, el economista Gabriel Caamaño, de Eco Ledesma, consideró que “todo dependerá de lo que haga la política monetaria”.
“A priori creo que va a impactar seguro en precios, determinando una desinflación más lenta que antes del bono, ergo un sendero de apreciación real un poco más marcado. Más que nada, creo que la tasa que surge de este esquema y frente a la corrección que ya tuvieron las expectativas de depreciación, la cosa no va ir por ahí”, definió.
Y resumió: “Acá están presionando al alza el precio de los no transables con una decisión política”. “Es una cuestión política para descomprimir... económicamente no tiene mucha gracia, o tiene patas cortas”, alertó.


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