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Viernes 7 de Diciembre de 2018

ECONOMÍA

La ley de bienes personales generará más presión fiscal al contribuyente LaNación

- Exime de pagar por la casa familiar, pero cambia el modo de valuar activos

Por Sofía Diamante
La modificación del impuesto a los bienes personales trajo efectos contrapuestos en el bolsillo de los contribuyentes.
A favor, se exime de pagar el tributo a los inmuebles rurales y viviendas familiares de hasta $18 millones, y se aumentó el mínimo no imponible del patrimonio neto de $1,05 millones a $ 2 millones.

En contra, la ley cambió la forma en que se valuarán los vehículos (autos y motos) y los inmuebles, lo que, según los tributaristas, hará aumentar el monto imponible. Además se incrementaron las alícuotas de forma progresiva para los contribuyentes que declaran mayor patrimonio.

“Hay dos modificaciones para Bienes Personales. Por un lado está el cambio en la ley del presupuesto nacional y, por otro, está la ley independiente de bienes personales”, dice Humberto Bertazza, presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires.

“Con la ley de presupuesto nacional se modificó la valuación a los autos. Antes se tomaba de referencia para la imposición el valor que da la Superintendencia de Seguros, y ahora se tomará en cuenta el valor que fija el Registro del Automotor [la Dirección Nacional de Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor (Dnrpa)], que otorga un valor mayor. Esta modificación comenzará a regir este año. Por lo tanto, entrará en la liquidación que cierra el 31 de diciembre y que se paga en junio del año que viene”, explica Bertazza.

César Litvin, CEO del estudio Lisicki, Litvin & Asociados, coincidió en que el Registro del Automotor no solo aumentará el valor del vehículo, sino que no tendrá en cuenta los descuentos obtenidos cuando se compró la unidad.

En cuanto a los cambios hechos con la ley de bienes personales, también se cambiarán las valuaciones de los inmuebles, que al momento se toma como referencia el valor fiscal –el ABL–. En el futuro habrá un nuevo organismo federal (creado ya por decreto), que unificará las valuaciones de todas las jurisdicciones. “En el interior hay muchos inmuebles que están atrasados en cuanto a su valor. Cuando se unifiquen, las valuaciones de los inmuebles serán más grandes de las que tenemos hoy”, dijo Bertazza.

Sin embargo, como llevará un tiempo que el nuevo organismo federal esté en funcionamiento, para determinar las valuaciones de este año el Estado tomará en cuenta el valor del inmueble que se utilizó en 2017 y lo ajustará por la inflación, que se estima terminará en 47%, aproximadamente. En definitiva, el valor imponible será más grande que lo que hubiese sido con las valuaciones fiscales.
El beneficio mayor que trajo el cambio en la ley es que no habrá imposición para viviendas familiares e inmuebles rurales de hasta $18 millones. Si el activo supera ese monto, el excedente se contabilizará dentro del patrimonio al que se le aplicarán las alícuotas.

A su vez, el patrimonio neto no imponible –que incluye autos, inmuebles, depósitos y títulos, entre otros bienes– aumentará de $1,05 millones a $2 millones. A partir de ese valor, habrá tres escalas con distinta proporción de pago, a diferencia de antes, cuando todos los contribuyentes pagaban 0,25% sobre el excedente de los $1,05 millones.

Si el pago por tributar supera los $2 millones por un monto mayor a cero y hasta $3 millones inclusive, se pagará 0,25%. Cuando el valor por tributar esté en la escala de entre más de $3 millones y hasta $18 millones inclusive, se pagará un monto fijo de $7500 más el 0,50% del excedente de $3 millones.

Finalmente, cuando el monto imponible esté en la escala superior a los $18 millones, el contribuyente deberá pagar un monto fijo de $82.500 y el 0,75% sobre el excedente de los $18 millones.

“Es un esquema de progresividad que el Congreso intentó aplicar para que pague más el que más patrimonio tiene”, dice Bertazza.
“Y si bien es una buena idea que se pueda eximir la casa, cuando se produjo el sinceramiento fiscal la gente blanqueó todos los bienes y había un compromiso del Gobierno de bajar bienes personales hasta que desaparezca en dos años. No solo no desapareció, sino que aumentó el impuesto para los que estén en el segundo y tercer escalón”, agregó.
Litvin también fue crítico. “Se hizo una promesa que al final no se cumplió, y encima se aumentó la presión fiscal. Aprobar la suba en Bienes Personales fue una pésima señal para atraer inversiones, mejorar la actividad económica y el empleo por el nuevo cambio de reglas de juego”.

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