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Viernes 7 de Diciembre de 2018

CIUDAD

Pese a las críticas, la Legislatura aprobó los códigos de Planeamiento Urbano y de Edificación Página12

Una ciudad para los negocios inmobiliarios
Las nuevas normas autorizan viviendas de menor tamaño y permiten que en algunas zonas las alturas se igualen hacia arriba para maximizar las ganancias de los desarrolladores. “Se van a profundizar todos los problemas que tiene la ciudad”, advirtió un especialista.

El macrismo impulsa una ciudad con el doble de los habitantes que tiene hasta el momento.


La Legislatura porteña aprobó en segunda lectura los códigos de Planeamiento Urbano y de Edificación, con el edificio vallado y custodiado por las fuerzas policiales como es costumbre del oficialismo cada vez que pone a consideración leyes que tienen el rechazo de las organizaciones de la sociedad civil y los bloques opositores. Las nuevas normativas, pensadas sólo para ampliar la capacidad constructiva de la ciudad y a medida del mercado inmobiliario, reducirán los estándares habitacionales al autorizar viviendas de menor tamaño y permitir que en algunas zonas las alturas se igualen (hacia arriba) para maximizar las ganancia de los desarrolladores. Además, la oposición denunció que al dejar afuera los coeficientes de construcción, que serán aprobado por la autoridad de control y aplicación, se incorpora discrecionalidad en la ley. Entre otras novedades, se elimina la obligatoriedad de la vivienda del encargado, así como la bañera en los baños principales y el bidet.

Luego de tres horas de debate, que terminó a los gritos y con los ánimos caldeados, el oficialismo aprobó ambos códigos con 34 votos propios y 23 en contra de los bloques GEN, UC, PS, PTS, MC, Ev, BP, PO y AyL.

El titular del Observatorio del Derecho a la Ciudad, Jonatan Baldiviezo, sostuvo que “con los nuevos códigos se van a profundizar todos los problemas que tiene la ciudad: donde los servicios públicos están colapsados, hay falta de vacantes en las escuelas, de espacios verdes y crisis habitacional”.

“El Plano Urbano Ambiental (PUA) es el que planifica y el Código Urbanístico su herramienta operativa, a la que le ordena que cree una correspondencia entre la infraestructura de la ciudad y la capacidad constructiva de los barrios. Y este nuevo Código no responde a ese mandato principal, sólo regula cómo construir más, ni siquiera apunta a densificar como sostiene el gobierno, que dice que quiere pasar de tres a seis millones habitantes en la ciudad, porque hay muchos inmuebles ociosos. A los servicios públicos y domiciliarios le dedica una oración”, explicó.

Además, remarcó que el PUA ordenaba que el Código no fuera un código inmobiliario sino que trabajara con los espacios públicos y verdes, y “no hay una palabra en relación a esto. Por lo que van a seguir vendiendo las tierras públicas y sacrificando espacios verdes”.

Para el especialista, la norma apunta a un blanqueo inmobiliario porque hay un descontrol respecto a las habilitaciones y con el criterio de mixturar zonas –habilitar comercios en zonas residenciales– están legalizando establecimientos que ya funcionan.

“La eliminación del FOT –porcentaje máximo del terreno que se puede ocupar con edificación– y la expansión de los enrases (posibilidad de construir en alto hasta la alturas de una parcela lindera) son parte de ese blanqueo, que es gratuito porque no le piden que paguen por las construcciones ilegales.”

Durante la sesión, la oposición remarcó que el Código no va a eliminar las los edificios en torre ni contempla un plan de infraestructura para recibir las tres millones de personas que el macrismo, con una simple lógica demográfica, quiere atraer a la ciudad. Idea que, además, va contra el PUA que dice que la densificación se limita a zonas no consolidadas donde se necesita conformar tejido urbano. Afirmaron que los instrumentos para promover la integración social que se desprenden de la normativa son escasos y que restará espacios verdes y públicos, fomentando desarrollos inmobiliarios en detrimento de los habitantes porteños.

También denunciaron que no se cumplieron con los mecanismos legales para el tratamiento de la ley y que las audiencias públicas fueron básicamente un monólogo del oficialismo que no escuchó el reclamo de las organizaciones sociales.

Al respecto, la legisladora del bloque Peronista María Rosa Muiños afirmó que no se implementó el Foro Participativo Permanente del Consejo del PUA, conforme lo estable la Constitución de la Ciudad ni se dio intervención a la Auditoría de CABA.

Además, señaló que en “los procesos de reurbanización e integración socio-urbana, no se especifica los requisitos mínimos de participación, ni de proyectos de reurbanización como anchos de calles, espacios verdes, equipamiento, e infraestructura” y que “la determinación de infraestructuras quedan libradas a las empresas de servicios”. En cuanto al Código de Edificación, remarcó que se establece para el propietario la obligación de conocer y cumplir la normativa contenida en el Código, y que eso mismo “no fue incorporado para las empresas constructoras o contratistas”.

Uno de los principales cambios que propone el Código Urbanístico, encargado de establecer dónde, cuánto y con qué criterios se debe construir, es el haber reducido de 27 alturas máximas actuales a 6.

En corredores como la Avenida Del Libertador, habrá un máximo de 38 metros, (12 pisos). En las avenidas el límite será, según la zona, de 22 o 31 metros (entre seis y nueve pisos). Y para las calles el tope será de 16,5 metros (cuatro pisos) y en los pasajes entre 10,5 metros o 9 metros (dos o tres pisos).

Por otra parte, el Código de Edificación, que determina cómo y con qué materiales debe construirse, estipula que para los monoambientes la medida mínima será de 18 metros cuadrados más 2,50 metros cuadrados para el baño, cuando antes la medida mínima era de 28; las viviendas colectivas podrán incluir hasta un cincuenta por ciento de estos ambientes. Se elimina la obligación de vivienda para encargado y se la cambia por un espacio para vestuario, baño, duchas y comedor. En obras de menos de 1500 metros cuadrados, destinaran un lugar de 6 metros cuadrados como mínimo, en obras que superen esa medida, un lugar de al menos 50 metros cuadrados. Se reduce el tamaño de los baños y los sanitarios en shoppings, comercios, universidades ya no será obligatoria la distinción por género.

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